¿Conoces la historia del lavabo?

No todo ha surgido tal y como lo conocemos hoy. Cómo imaginas, ha sufrido un proceso de evolución y adaptación, para adaptarse totalmente a nuestras necesidades. En el caso del lavabo, también.

Antes de haber agua en casa, el aseo personal se hacía en una especie de recipiente conocido como palangana, jofaina o aguamanil. Estos se rellenaban cada día y los utilizaba toda la familia.

Luego, ya con la aparición del agua corriente en casa y la fontanería, aparecieron los primeros lavabos. Una evolución notable respecto a lo que ya había.

¿Cómo eran los primeros lavabos? Tenían como un agujero en la parte inferior que hacía de desagüe, y se podía poner un tapón para acumular agua para el aseo personal y así poder compartir el agua que había con la familia.

Con el paso de los años, evolucionaron aunque no demasiado. Sí es cierto que se le dio formas nuevas, acabados, tamaños, colores o incluso materiales. Sin embargo, la función, que es muy sencilla, es la misma y se hace de la misma manera.

Pero hoy en día tenemos lavabos de diferentes estilos. Es más, a menudo surgen nuevas modas y tendencias para que puedas tener lo último de lo último.

Por ejemplo, ahora podemos encontrar incluso lavabos sobre el suelo, para poder aspirar cómodamente y que quedan mucho más minimalistas.

También encontramos referencia a esos cuencos antiguos en algunos de los baños más moderno. Porque sobresale de la parte de la encimera del baño un enorme cuenco. Y si el baño es doble, dos, cada uno con su respectivo grifo.

Hay muchos tipos de lavabos, enfocados a todos los gustos. Pero es importante conocer la evolución para darnos una idea de cómo se vivía antes y cómo realizaban la higiene del día a día. Sin duda, sorprende saber que para el caso de los lavabos no ha cambiado demasiado.

¿Te imaginabas así su evolución? No dudes en contárnoslo.